Semana Santa por Andalucía

Esta Semana Santa un grupo de Velate estuvo en Andalucía, en donde combinaron la vivencia intensa de esos días con sus famosas procesiones con visitas a ciudades y monumentos emblemáticos.

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Cuatro días fuera de Pamplona, a estas alturas, no vienen mal a nadie y así fue. Fueron cuatro días para recorrer y visitar algunas ciudades del Sur de España. En este pequeño viaje, como de costumbre, la casa de los Pardo nos sirvió como cuartel general y desde allí planeábamos la siguiente salida.

El plan fue el siguiente: Miércoles: salida de Velate hasta Jaén. Llegamos por la noche y aprovechamos para ver algo de la ciudad. El Jueves Santo pudimos ver la Procesión del Cristo de la Buena Muerte desde un lugar privilegiado, un balcón enfrente de la salida. Luego, probamos uno de los platos tradicionales de la zona, las criadillas. La noche la terminamos en el Castillo de Santa Catalina.

Para el Viernes Santo, Granada. Recorrimos las calles de la ciudad, vimos la Alhambra, caminamos hacia el Albaicín y José María con Juan Pablo fueron hacía el barrio gitano para ver desde allí el atardecer.

Un Sábado Santo no era tal sin ir a Córdoba. Ese día visitamos la Catedral-Mezquita y aunque algunos queríamos quedarnos, era necesario continuar para recorrer la Calle de las Flores, ver la famosa calle del pañuelo y visitar sus jardines.

Domingo de Pascua, de nuevo Jaén. Con una misa campera y una paella celebramos la Resurrección. Algunos hicieron un recorrido por la finca de los padres  de don Chema y otros aprovecharon para intentar pescar cangrejos en la balsa de la finca, con chapuzón imprevisto incluido.

Cuatro días de descanso y respiro. Luego de esos días, de vuelta a Pamplona para el último mes de clases.

Semana Santa en Andalucía

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Está claro que esta Semana Santa, cada uno estuvo en donde debía de estar. Unos en Roma, otros en Grecia y nosotros en Andalucía.

Fueron cuatros días de descanso y convivencia en tierras andaluzas. La casa de la familia de don Chema, en Jaén, nos acogió durante nuestra estancia allí y nos sirvió de centro de operaciones de los distintos planes que realizaríamos los siguientes días. En primer lugar a fuimos a Granada, donde los vientos del sur nos acompañaron a lo largo del Jueves Santo. Asistimos a los Oficios en la parroquia de San Miguel, visitamos la impresionante Alhambra y recorrimos los chiringuitos del centro histórico.

El Viernes Santo fuimos a Málaga, en donde pudimos ver algunos de los impresionantes Tronos (así se llaman los “pasos de Semana Santa” de esta ciudad), levantados al unísono por cientos de hombres que, como uno solo, llevaban a la Virgen y a Jesús por las calles de la ciudad. Para los Oficios fuimos a la catedral, la manquita, llamada así por su marcada personalidad andaluza.

Como una visita obligada, el sábado nos dirigimos a Córdoba, ciudad que en su día fue capital de la Hispania romana y Califato durante parte de la época musulmana. La visita a la Mezquita-Catedral nos dejó con ganas de pasar allí el resto del día, pero era necesario continuar. Al final resultó un día de visitas sin fin a multitud de rincones atrapados en el tiempo. Sin lugar a dudas, volveremos de nuevo a la que es, según muchos de los asistentes a la convivencia, la ciudad más bonita de Andalucía.

El día de Pascua lo pasamos con la familia de don Chema. Tuvimos misa campera y luego una excelente comida preparada por el padre de don Chema. Ese mismo día, visitamos Baeza, una ciudad muy bonita y acogedora. La noche culminó en el mirador de la Cruz, en lo alto del cerro de Santa Catalina, cerrando el viaje con una maravillosa vista de la imponente catedral de Jaén y de la ciudad.

En definitiva, cuatro días de descanso repletos de buenos planes y mejor compañía que convirtieron “sólo” cuatro días en “cuatro” grandes jornadas. Sin lugar a dudas, el empujón que nos hacía falta para afrontar con fuerza los los exámenes y acabar con buen pie este curso.

Semana Santa en Jaén y alrededores

En ocasiones, cuatro días pueden no parecer muchos. Al final, todo depende de lo que hagas con sus 96 horas…Imagen

Esta Semana Santa, entre otros planes que organizó el Club Universitario Velate, se encontraba uno muy especial en el que la idea era disfrutar de unos días de descanso y convivencia en tierras andaluzas. La casa de la familia de Don Chema, en Jaén, nos acogió durante nuestra estancia allí y nos sirvió de centro de operaciones de los distintos planes que realizaríamos los siguientes días. Desde este pequeño oasis a las afueras de la ciudad pudimos realizar los distintos desplazamientos planeados. En primer lugar a fuimos a Málaga, donde el pescado frito y la brisa mediterránea nos acompañaron a lo largo del viernes santo. ImagenPor supuesto, también asistimos a los oficios en la catedral y pudimos ver algunos de los impresionantes Tronos (así se llaman los “pasos de Semana Santa” de esta ciudad), levantados al unísono por cientos de hombres que, como uno solo, llevaban a la Señora y a Jesús por las calles de la ciudad.

Como una visita obligada, el sábado nos dirigimos a Córdoba, ciudad que en su día fue capital de Hispania y Califato durante parte de la época musulmana. La visita a la Mezquita-catedral nos dejó con ganas de pasar allí el resto del día, pero era necesario continuar. Aún nos faltaba por Imagenrecorrer toda la judería. La ciudad tiene demasiados rincones como para destaparlos todos el mismo día. Al final resultó un día de visitas sin fin a multitud de rincones atrapados en el tiempo. Sin lugar a dudas, volveremos de nuevo a la que es, según muchos de los asistentes a la convivencia, la ciudad más bonita de Andalucía. Desde luego, motivos no les faltan para afirmarlo…

Para ir concluyendo, algunos apuntes sobre Jaén, que fue la ciudad en la que pasamos la mayor parte del tiempo. La ciudad que vio nacer a ilustres figuras, como Santi Martínez o D. Chema Pardo, guardaba también múltiples sorpresas para los visitantes del Norte (¡además del buen tiempo!). Pudimos realizar durante los dos días en Jaén todo tipo de actividades, desde ver algunas de las procesiones más bonitas de la ciudad, hasta poner a prueba nuestra habilidad con la escopeta, con una mañana de tiro al plato.Imagen También pudimos disfrutar de buenas terrazas, deliciosas comidas y de las vistas de Jaén desde el mirador de la Cruz.

En definitiva, cuatro días de descanso repletos de buenos planes y mejor compañía que convirtieron “sólo” cuatro días en “cuatro” grandes jornadas. Sin lugar a dudas, el empujón que nos hacía falta para afrontar con fuerza los los exámenes y acabar con buen pie este curso.